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Mujeres rompen brechas históricas en la industria del café colombiano
Mujer cafetera

Por muchos años, el sector cafetero en el país estuvo enfocado en el papel del hombre y en su capacidad de trabajo frente al café colombiano. Históricamente esto cambió en 2014 cuando cerca de 10 mil mujeres se registraron como cafeteras en la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), dando respuesta a la crisis de producción que se presentó en Cauca, Huila y Nariño.

Según el análisis de Equidad de Género en el Sector de Café en Colombia, del total de Unidades de Producción Agropecuaria (UPA), 26% fueron administradas por mujeres y 61,4% por hombres, y las restantes por ambos, ya que empezaron a tomar decisiones de producción de café en conjunto: 12,6%.

Aunque la diferencia en los porcentajes es notoria, el papel de la mujer empezó a tomar mayor importancia. Y fue así como se estableció su entrada a este gremio de manera oficial.

De acuerdo a la investigación Producción del café y empoderamiento de las mujeres en Colombia, además de la adquisición de la cédula cafetera, en ese momento se rompieron obstáculos históricos para las mujeres campesinas: la propiedad de la tierra y el acceso a los recursos productivos.

¿Cómo era el panorama antes entre las mujeres y el mundo del café colombiano?

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Previo a lo sucedido en 2014, la mujer campesina se destacaba en el ámbito socio-familiar por su trabajo doméstico y por la procreación.

Luego, gracias a los cambios que trajo la cultura agrícola, empezaron a participar en espacios laborales y procesos de producción del café aunque, en un principio, de un modo subordinado. Para ese entonces, la recolección de café la realizaban junto a sus hijos y recibían comida como medio de pago.

Lo cierto es que el papel femenino empezó a ser más relevante, pues con el pasar de los años se involucraron en los procesos de siembra, recolección, despulpado, fermentación, lavado, secado, trillado y tostión del café colombiano.

Pero no fue sino hasta después de la crisis causada en 2008 por la roya, momento en el que los hombres estaban endeudados y necesitaban de un tercero para acceder a las ayudas del Gobierno, cuando se empezó a hablar de las mujeres cafeteras.

Pese a esto, para ese momento su papel aún no era protagónico.

¿En qué vamos hoy?

Bica-café-de-origen

En 2019, más del 30% de la población caficultora ya se veía representada por mujeres y el área de café producida en el país estaba distribuida entre hombres con un 73,9% (637.897 hectáreas) y mujeres con un 26,1% (225.805 hectáreas).

Fueron precisamente estas estadísticas las que impulsaron a la Federación Nacional de Cafeteros a iniciar la búsqueda de estrategias, para reconocer el trabajo de la mujer como mecanismo de cambio en las dinámicas tradicionales de las familias cafeteras.

Hoy, entidades como Procafecol S.A, la FNC y Solidaridad Network Colombia, han demostrado mayor interés por apoyar la equidad de género en la caficultura colombiana. También por potenciar la labor de la mujer, a través del fortalecimiento de sus competencias organizacionales, técnicas y productivas.

Con el trabajo que realizan desde diferentes frentes, estas organizaciones promueven el propósito de hacer del campo un territorio próspero para visibilizar el trabajo y el esfuerzo de las cafeteras.

Gracias al avance que el género femenino ha tenido en esta industria, hoy las mujeres están exportando variedades de café cultivadas en Colombia, generando proyectos productivos, creando emprendimientos y hasta liderando asociaciones propias.

En Café Bica, las familias y las mujeres son protagonistas

Bica-Café-de-Orígen-Colombiano

Desde sus inicios en 2018, la compañía ha buscado reconocer el trabajo consciente e incansable de todas las personas que participan en la cadena de producción.

Principalmente el de las familias caficultoras proveedoras que se encuentran ubicadas en Suaita, Santander y que, en su mayoría, están compuestas por adultos mayores.

Principalmente el de las familias caficultoras proveedoras que se encuentran ubicadas en Suaita, Santander y que, en su mayoría, están compuestas por adultos mayores.

Día a día, las 11 familias protagonistas de esta historia demuestran que nunca es tarde para reaprender y cambiar los procesos que han realizado por años para mejorar la calidad de su café. Por eso, han evolucionado de una caficultura tradicional o comercial, hacia una caficultura de especialidad basada en trazabilidad, calidad y una relación de valor compartido.

Ahora bien, el sueño de Café Bica no estaría completo sin el trabajo, la pasión y la entrega de sus creadoras, Andrea Cabanzo y Katherine Cadavid. Estas emprendedoras colombianas afirman que el camino ha estado lleno de aprendizajes, alegrías y grandes retos, especialmente porque en Colombia se valora muy poco el tener un buen café en la mesa.

“El consumidor promedio tiene escasos conocimientos sobre procesos, orígenes y preparaciones. Es un reto que hemos afrontado y nos ha servido para potencializar nuestro canal digital, contando la historia detrás de cada taza de café y brindando posibilidades para que a través de un par de clics, los usuarios tengan acceso a métodos de preparación y cafés frescos de origen”.

Hoy, Café Bica tiene varios proyectos enfocados en seguir aportando al crecimiento de la cultura cafetera nacional. “Queremos tener un centro de beneficio donde podamos brindar herramientas de apoyo a cada una de las familias caficultoras para mejorar sus procesos, el resultado en taza y abrir camino a nuevas alianzas comerciales”.

“Todo esto acompañado de una tienda especializada de café, donde existan diferentes experiencias que permitan vivir un acercamiento real a la bebida desde la semilla, el origen y los procesos, hasta las diferentes formas de preparación”, agregan.

El sueño de estas empresarias y de todo el equipo que está detrás de las diferentes fases del proceso, es el mismo:

“Que los cafés que producimos con pasión en las montañas colombianas se queden en casa. No es un secreto que el consumo de café colombiano en nuestro país hoy tiende a los de muy baja calidad, conocidos por sus sabores amargos o quemados. Un buen café es todo lo contrario, es agradable al paladar, suave, delicado, frutal y balanceado”.

Café Bica hoy extiende una invitación para que descubran el sabor y el aroma del auténtico café cultivado en Suaita, Santander, donde familias y mujeres trabajan a diario con esfuerzo, pasión y dedicación.

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