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Historia del café
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Esa bebida tradicional que une a las familias y amigos, que inspira la creatividad y el amor, que bebemos a diario y que consideramos un rito al momento de prepararlo, nació posiblemente en el reino de Kaffa donde se conoce con el nombre de Bunn o Bunna.  Se cree que el pueblo Oromo (ancestros etíopes) fueron los primeros en descubrir el efecto energizante de estos granos durante el siglo XVII quienes preparaban la bebida con sal debido al poco comercio que existía con el azúcar.

La palabra café proviene del árabe qahwah que significa vigorizante, qahwah se tradujo al turco como kahve y al italiano como caffè. A cerca de la historia del café existen varias leyendas, una de ellas y quizá la más popular es la de un pastor de cabras llamado Kaldi, quien un día llevó a pastar sus cabras a una zona montañosa, notando que las cabras comían los frutos rojos de un arbusto y sorprendido por el efecto tonificante en los animales, decidió probar el fruto. Un momento más tarde notó que sus energías aumentaban y sus sentidos se agudizaban, decidió llevar una muestra al monasterio donde los monjes intentaron cocinarlos con agua, sin embargo, al probar el brebaje, supo tan desagradable que echaron los frutos al fuego. Al tostarse los granos desprendieron un olor tan agradable que a uno de los monjes se le ocurrió volver a preparar la bebida, esta vez con los granos tostados y molidos. La bebida se volvió habitual en el monasterio para evitar que los monjes se quedaran dormidos en las noches.

El cultivo se extendió desde Yemen a Arabia llevado probablemente por prisioneros de guerra donde se popularizó su consumo aprovechando la prohibición del alcohol por el Islam. Posteriormente durante el siglo XVI los Árabes llevan a Francia el café desde Yemen, siendo este considerado un centro de cultivo importante.

Granos en momento justo para recolectar
Granos en momento justo para ser recolectados

Hitos:

En 1475 se abre la primera cafetería en Estambul (antigua Constantinopla).

En 1510 los cafés se proliferaron en varias ciudades del medio oriente (El cario o en la meca) que pertenecían al imperio otomano.

En 1511 el Emir (Príncipe o Jefe Político en algunos países arabes) Khair Bey, gobernador de la meca, prohibió el café y envió a cerrar todas las cafeterías bajo el supuesto que el café era una bebida intoxicante que alteraba el comportamiento de las personas. Esta medida causó gran revuelo en la población.

El café llegó a Europa en el siglo XVII. Hacía el año 1652 Londres abrió su primera cafetería, Berlín en 1670 y Paris en 1686 con el famoso café Procope (aún sigue abierto).

En 1689 el café llego a América con la apertura de la primera cafetería en Boston, donde se consideró bebida nacional después de que los rebeldes lanzaron al mar el Té en protesta por los elevados impuestos pagados a la corona británica.

En 1718 el café fue llevado a Surinam por los holandeses, donde se extendió a la Guyana Francesa y parte de Brasil.

En 1720 Gabriel Mathieu de Clieu (Oficial de la marina francesa) viajó a Paris, donde adquirió una planta de café de los jardines reales, la llevo a Martinica (Isla del caribe donde estaba de servicio) replantó el arbusto, el cual se multiplicó y produjo la primera cosecha en 1726.

En 1730 el café llega a Colombia por un pueblo llamado Salazar de las Palmas en el norte de Santander. Allí el sacerdote Francisco Romero impulso una original penitencia a sus feligreses. En otras palabras la iniciativa consistió en sembrar plantas de café en lugar de avemarias y padrenuestros. Esta iniciativa hizo un aporte histórico en la propagación del café en nuestro país. Siendo reconocido
mundialmente gracias a su suavidad, acidez compleja, aromas frutales y sobre todo por ser agradable al paladar. En conclusión su sabor y aroma son en gran parte gracias a las variedades Arábicas que se siembran a lo largo y ancho del territorio Colombiano.

Fuentes: International coffee organization, World Coffee Research

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